Por Angel Lanchas Hervalejo

El formaldehído es un compuesto químico, altamente volátil y

2muy inflamable, de fórmula H2C=O. Fue descubierto en 1867. Se obtiene por oxidación catalítica del alcohol metílico. A temperatura normal es un gas incoloro de un olor penetrante, muy soluble en agua y en ésteres. Las disoluciones acuosas al ≈ 40 % se conocen con el nombre de formol, que es un líquido incoloro de olor penetrantemente placentero y sofocante; estas disoluciones pueden contener alcohol metílico como estabilizante. Puede ser comprimido hasta el estado líquido; su punto de ebullición es -21 °C.

En el hogar

Todos queremos un hogar saludable, pero no es tarea sencilla cuando los propios materiales de construcción y decoración, o algunos productos de consumo, encubren sustancias que pueden resultar nocivas para nuestra salud. Este es el caso del formaldehido.

El formaldehido es un compuesto orgánico volátil que está presente en centenares de productos y en prácticamente cualquier ámbito del hogar. Es un compuesto químico irritante cuya exposición a nivel profesional está regulada, pero no así en nuestras casas. La exposición al formaldehído puede darse de dos formas. La primera, por contacto directo, como sucede mediante las prendas de ropa que lo contienen por difusión sobre nuestra piel.4

Algunas personas son sensibles al formaldehido y experimentan síntomas de irritación de la piel cuando se exponen a él. El segundo tipo de exposición al formaldehído lo determinan materiales de construcción y mobiliario que lo contienen y que poco a poco va vaporizándose al interior de la vivienda durante años. Normalmente, la emisión es mayor cuando los materiales son nuevos, pero continua emitiéndose en dosis bajas durante períodos de 5 años o incluso más. La acumulación de formaldehído de los materiales se traduce en concentraciones en los interiores suficientemente elevadas como para provocar diferentes síntomas de irritación o problemas respiratorios, sobretodo en personas sensibles. La exposición a bajas concentraciones de formaldehído prolongada en el tiempo también puede tener un efecto sensibilizante respecto otros alérgenos.

Fuentes de formaldehído en nuestras casas

A continuación se detallan las fuentes más destacables de formaldehído en en el interior de las viviendas.

Aislamiento y materiales de construcción

El aislamiento de espuma de urea-formaldehído, fue utilizado de manera extensa en la década de 1970 como aislante de paredes en viviendas, actuando como material de relleno en cámaras de aire. El formaldehído se vaporiza, o vaporizaba, desde el aislante al interior de las viviendas, originando niveles elevados de formaldehído en el interior. Actualmente, su uso como aislante en viviendas es muy raro, pero se puede hallar en edificios viejos.
Otros materiales con una alta emisión de formaldehído son los paneles de fibras empleados en la realización de paredes y techos. Para las impermeabilizaciones y sellados se utilizan adhesivos, masillas y selladoras que de incluir resinas de Urea Formol emiten niveles muy elevados de formaldehído las primeras horas o días tras su aplicación, e incluso más tarde durante meses o años.

Mobiliario y productos de la madera1

Los productos de madera prensada son tableros de conglomerado, tableros de partículas, contrachapados o tableros de media densidad (MDF). Normalmente el adhesivo o aglomerante que une las fibras o chapas de madera se compone de resinas de urea-formaldehído (UF).
La madera prensada está presente en mobiliario, armarios de cocina, soleras y falsos techos. Su uso como sustituto de la madera natural es muy habitual sobre todo porque resulta más económico. Las resinas pueden ser entre un 6 y un 8 % del peso del tablero, y emiten el formaldehído que no forma parte de la resina, pero que ha quedado como residuo en el proceso de fabricación, ya que se aplica en exceso para posibilitar la reacción con los otros componentes.

Todos estos productos, pues, emiten pequeñas cantidades de formaldehído durante años, y sobre todo cuanto más nuevo es el producto. Las emisiones pueden reducirse a la mitad durante los primeros ocho o nueve meses, tras los cuales el proceso se ralentiza, pero no deja de emitir hasta pasado mucho tiempo (de 5 a 10 años). En todo caso, la madera prensada es el material de una vivienda que más formaldehído puede llegar a emitir al interior.

Pinturas, pigmentos, y barnices de acabado para la madera.

Los muebles de madera reciben  tratamientos superficiales de barnizado para su protección o por motivos decorativos. Existen pinturas y tratamientos plásticos basados en las resinas de urea-formaldehído. En la utilización de pinturas al agua también se produce la emisión de formaldehído en algunos casos y otros compuestos volátiles.

Hasta qué punto es preocupante?

El formaldehído es un compuesto químico que irrita los ojos y las mucosas (nariz, garganta). Los riesgos para los trabajadores que están en contacto con formaldehído son elevados: la exposición aguda causa envenenamiento y puede ser letal si se exceden las 100 ppm. En el interior de las viviendas, las concentraciones fruto de la emisión desde los materiales son bajas, del orden de 0,05 ppm, y los posibles síntomas asociados básicamente son lagrimeo, goteo nasal, dolor de garganta, estornudos, accesos de tos, dificultad para conciliar el sueño, nausea, doensayo-normativa-clasificacion-de-tableros-e1-o-e2-aidima-foto-4lor de cabeza, fatiga, bronquitis y dificultades respiratorias.

Principalmente afecta a personas sensibles o que padezcan afecciones como asma y rinitis, en cuyo caso puede agravar los ataques o los síntomas. Otro de sus principales efectos es que causa sensibilización alérgica, es decir que la exposición constante a formaldehído puede estimular nuevas sensibilidades o agravar alergias ya existentes. Provoca sensibilización tanto a él mismo como frente a otras sustancias químicas, para las que disminuye el umbral en el que se sufren las reacciones alérgicas.
Estos efectos por el momento no están demostrados de manera concluyente, aunque sí lo está su efecto cancerígeno. El formaldehído está clasificado como cancerígeno de categoría 3, es decir, que es un probable carcinógeno humano, en base a los experimentos de laboratorio y los estudios epidemiológicos realizados. Esto es así incluso para la exposición prolongada a bajas concentraciones, como es el caso de la contaminación interior de las viviendas.
Así pues, los motivos son suficientes para tratar de evitar esta sustancia en nuestro hogar, aunque sea amparándonos en el principio de precaución.

Como evitar el formaldehído

Construcción y materiales.

Existen algunas normas y recomendaciones relativas a la problemática de los materiales de construcción que emiten compuestos volátiles nocivos  como es el caso del formaldehído, por lo que en principio en las viviendas relativamente nuevas este aspecto está considerado. En 1984 se limitó mediante normativa el empleo de las espumas aislantes de UF a determinados ámbitos del edificio y evitando siempre toda posible comunicación con el ambiente interior. Además, se definieron unos rangos de concentraciones máximas admisibles de formaldehído en el interior del recinto como resultado de la aplicación de las espumas.

Dado que las emisiones del compuesto disminuyen a medida que pasa el tiempo, hoy en día es probable que se haya vaporizado en su totalidad. Hay que tener en cuenta sin embargo que las personas sensibilizadas pueden sufrir reacciones incluso a bajos niveles y que también existe la posibilidad de exponerse a polvo de formaldehido descompuesto, por lo que hay que ser extremadamente prudente en caso de reformas que involucren este tipo de aislamiento.
Por otro lado, en notas técnicas se recomienda que, para la preservación de una adecuada calidad del aire interior y para reducir al mínimo la probabilidad de aparición de efectos graves e irreversibles a largo plazo, se utilicen tableros de la clase P1, la de menor contenido en formaldehido, en la decoración y compartimentación de interiores.

Mobiliario

Los muebles de madera maciza, los de fibras naturales, o incluso los metálicos no conllevan la emisión de compuestos volátiles desde su interior. Aunque algunos productos de madera prensada resultan estéticamente muy similares a los de madera maciza, en general es posible ver que la estructura en realidad es de madera prensada, ya sea en laterales o cantos en los que queda al descubierto, o en perforaciones de tornillos, por ejemplo. Los muebles de madera maciza o de fibras pueden tener acabados naturales que no emitan olores o compuestos nocivos. También pueden adquirirse sin tratar.5
Por otro lado, comienzan a encontrarse en el mercado productos en madera prensada y tableros DM  con bajo nivel de formaldehído, que se elaboran modificando la producción de la resina para reducir el excedente de formaldehído. Todavía son poco conocidos en nuestro país, aunque en otros lugares, como Alemania, su uso y demanda por parte de los consumidores es habitual. Las ecoetiqueta alemana del ángel azul recoge productos de madera con bajo nivel en formaldehído.

Si finalmente se adquieren productos nuevos de madera conglomerada, contrachapada, etc, o con parte de su estructura elaborada con estos materiales, se recomienda, a ser posible, dejar que se evaporen los componentes volátiles antes de la colocación definitiva del mueble en el interior de la vivienda. Por ejemplo, se puede dejar airear unas semanas en el exterior, o bien en un espacio interior no habitado. Si es un lugar cálido, la temperatura elevada acelerará la volatilización. Aunque no todo el gas quedará volatilizado en este tiempo, se evitará la exposición a formaldehído en esos primeros días en que los niveles que se desprenden son más elevados.
También se pueden pintar o sellar los cantos de los muebles u otros objetos de madera prensada, allí donde vemos el núcleo de partículas o fibras, para reducir la cantidad de formaldehído emitida.

Pinturas y barnices de acabado para la madera. Si se escogen pinturas ecológicas y tratamientos ecológicos para la madera se evitarán las emisiones de formaldehido durante su aplicación y secado. Además de las pinturas de base natural o mineral, inocuas para la salud y el medio ambiente, también se pueden encontrar pinturas con etiqueta ecológica que limitan el contenido de estos componentes volátiles.

Evitar la acumulación de formaldehído

Aunque los materiales del interior de la vivienda puedan emitir cantidades significativas de formaldehído, también es posible seguir algunas directrices para evitar un exceso en el aire interior. Por ejemplo, es fundamental una buena ventilación. También se sabe que una humedad relativa interior baja (habitualmente por debajo del 35 %) reduce los niveles de formaldehído. Esto se puede conseguir a través de una correcta ventilación y en lugares de clima local seco.

Es evidente que ni en todos los hogares se encuentran niveles significativamente elevados de formaldehído, ni las concentraciones que se pueden hallar requieren medidas urgentes. Sin embargo, si existen alternativas, y algunos hábitos pueden mejorar la calidad del interior de nuestras casas, lo más lógico e incluso lo más prudente es actuar en consecuencia. Con nuestras elecciones determinamos las condiciones de saludabilidad en el hogar.

 Bibliografía:

Rogelio Mariñas. Caracteristicas del formol

Pedro Palazuelos: Toxicologia en productos quimicos

Pedro Solabe: Irritaciones en la mucosa